Toropí está a 120 kilómetros de la ciudad de Corrientes. Allí, se encuentra una gran diversidad de especies en excelente estado de conservación que permiten reconstruir la evolución y desaparición de la fauna prehistórica en Sudamérica.
Cabe destacar que reserva fue declarada "Patrimonio Paleontológico de la provincia de Corrientes" mediante la ley provincial 6165/12 y la Ordenanza Municipal 651/7. En tanto que, Bella Vista fue declarada por Ley como Capital Provincial de la Paleontología.
Los trabajos en Toropí comenzaron hace más de 40 años, a cargo de científicos del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE) y de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Durante la última década y media, las campañas se hicieron más frecuentes y se multiplicaron los hallazgos de grandes mamíferos extintos, como mastodontes, gliptodontes o toxodontes.
Para ubicar históricamente a los animales que vivieron en la región de Toropí hay que remontarse a más de 30 mil años atrás. Los fósiles que allí se encuentran datan del Pleistoceno, que fue la penúltima época del periodo Cuaternario de la era Cenozoica, previa al Holoceno, que es la última etapa en la que se divide la historia de la tierra y se extiende hasta la actualidad.
En Toropí se han hallado fósiles de más de 35 especies que revelan que en esta zona de Corrientes existían mastodontes, que fueron grandes elefantes sudamericanos de más de 4 toneladas; gliptodontes, enormes armadillos de hasta 800 kilos y toxodontes, otro género extinto con características similares a las de los hipopótamos. También se encontraron restos de perezosos terrestres de más de 700 kilos y de tortugas gigantes, con un tamaño similar a las que actualmente se encuentran en las Islas Galápagos, en Ecuador.





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