El intendente Claudio Polich se refirió a una agenda municipal que abarca tres centrales problemas estructurales de la ciudad: la gestión de residuos, el tránsito y el sistema de transporte urbano.
El Jefe comunal trazó un diagnóstico que combina urgencias operativas con un trasfondo más profundo: la necesidad de modificar conductas sociales arraigadas que, según remarcó, condicionan cualquier política pública.
Desde ese enfoque, Polich planteó que la gestión debe actuar en simultáneo sobre lo inmediato y lo estructural. "Nosotros como autoridad tenemos que estar al frente de cada una de esas cuestiones, tratando de mitigar los impactos cuando son problemas y de acompañar los eventos cuando son positivos", afirmó en declaraciones a Radio Sudamericana.
En esa línea, sostuvo que los reclamos vecinales más frecuentes siguen vinculados a la limpieza urbana, el desmalezamiento y el mantenimiento de espacios públicos.
El punto más crítico aparece en la gestión de residuos. Allí, el Intendente reconoció dificultades para sostener resultados en el tiempo, incluso tras operativos intensivos. "Podés limpiar una esquina y al poco tiempo vuelve a estar igual. Ahí es cuando necesitamos un cambio cultural", subrayó, al describir una dinámica que se repite en distintos barrios.
Para Polich, el problema no radica únicamente en la capacidad de respuesta del Municipio, sino en prácticas cotidianas que reproducen los basurales.
"Estamos tratando de modificar pautas culturales que son muy fuertes", insistió, y anticipó que la Comuna avanzará con mayores controles y sanciones para desalentar estas conductas.
La estrategia, según explicó, combina intervención estatal con concientización, en un intento por sostener la limpieza más allá de la acción puntual de las cuadrillas.
En este esquema, el desafío es romper un círculo en el que la intervención pública pierde efecto frente a la reiteración de hábitos.
Polich vinculó esta problemática con una mirada más amplia sobre la convivencia urbana. En ese sentido, trazó un paralelo con el tránsito, otro de los ejes críticos de su gestión. Allí, defendió los controles y rechazó las críticas que apuntan a un supuesto fin recaudatorio de las multas. "No se trata solo de sancionar, sino de ordenar la vida en comunidad", sostuvo.

En materia de seguridad vial, el Jefe comunal remarcó que el uso del casco es un factor determinante para reducir muertes y lesiones graves, en una ciudad donde la siniestralidad continúa siendo una preocupación. "Los operativos buscan modificar conductas de riesgo y prevenir consecuencias fatales", explicó. La lógica es similar a la planteada en residuos: sin cambios en el comportamiento ciudadano, las políticas públicas pierden eficacia.
Este enfoque se inscribe en un contexto más amplio de gestión, atravesado también por obras de infraestructura vinculadas al escurrimiento del agua. Si bien no es el eje central de las urgencias cotidianas, Polich lo consideró un componente clave. "El desagüe es la base. Si no resolvés eso, cualquier obra termina generando más problemas", indicó, al referirse a las intervenciones en canales y sistemas de drenaje frente a lluvias intensas cada vez más frecuentes.

En el tramo final de su análisis, el Intendente abordó el transporte urbano de pasajeros, otro frente sensible que combina variables económicas, operativas y sociales. De cara a la licitación prevista para 2026, adelantó que el Municipio trabaja en una reconfiguración del sistema con un objetivo central: garantizar sostenibilidad sin trasladar todo el peso al usuario.
"El sistema está en un momento complejo y hay que reordenarlo para que sea sostenible", señaló. En ese marco, explicó que los cambios en el esquema de subsidios y el aumento de los costos operativos obligan a revisar permanentemente el funcionamiento del servicio. "No se puede trasladar todo a la tarifa, hay que buscar un equilibrio entre lo que paga el usuario y lo que puede sostener el Estado", afirmó.

Polich reconoció, además, problemas en la regularidad de los colectivos. "Estamos trabajando para mejorar las frecuencias y optimizar recorridos, pero hay limitaciones que tienen que ver con las unidades y la operatividad", admitió. Como parte de la solución, anticipó la incorporación de herramientas tecnológicas y mecanismos de control para lograr un servicio "más eficiente y previsible".
Mientras se desarrollan negociaciones con las empresas del sector, el Intendente dejó en claro que no habrá definiciones apresuradas. "Buscamos tomar la mejor decisión posible. No nos dejamos apurar, tenemos que convenir un servicio que podamos pagar y sostener", concluyó.
Con este diagnóstico, el Jefe comunal articula una línea de gestión que combina intervención estatal, inversión en infraestructura y un llamado explícito a la responsabilidad ciudadana. En su visión, la resolución de los problemas urbanos no depende solo del Municipio, sino también de un cambio de hábitos que, reconoce, será tan necesario como difícil de consolidar.





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